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Sala1 El nacimiento del fútbol

Los primeros pasos del juego

Pinturas rupestres del norte de África ya mostraban figuras jugando con un esférico. En Egipto, se lanzaba una improvisada pelota de lino atada con cuerda, con semillas y granos en su interior. Aquellos contactos —rudimentarios y simbólicos— fueron el preludio de un deporte que ya latía en sus jugadores.

El juego ritual de Mesoamérica

El juego de pelota, con esferas de caucho rebotando sobre canchas rituales, era una danza entre la vida y la muerte, un encuentro entre hombres y dioses. Ningún otro antecedente del fútbol tuvo un significado tan profundo como lo tuvo en México, Centroamérica y el Caribe.

Australia: el Marngrook

En un punto lejano, Australia, los nativos se entretenían jugando al Marngrook, con una pelota hecha de piel de zarigüeya. Un juego comunitario que unía tribus y celebraba la conexión con la tierra.

El episkyros griego

Los griegos llevaron el juego al terreno de lo atlético con el episkyros, un encuentro rudo, de estrategia, de empuje, en el que la protagonista era una pelota hecha con vejiga de cerdo, rellena de plumas, lana y vegetales.

El cuju de la China dinástica

La China dinástica tendría entre sus pies una bola confeccionada con cuero, repleta de plumas, vegetales y virutas de madera. El cuju se convirtió en entretenimiento de la corte y entrenamiento militar.

El harpastum romano

Los romanos practicaron el harpastum, más violento todavía, donde la pelota era apenas una excusa para medir fuerza y astucia. La Europa clásica ya entendía que en una pelota cabía un mundo.

Oriente entra al juego

India también entraba a la cancha con el yubi lakpi. Lo mismo que la tierra del sol naciente con el kemari, que aún se juega y une al fútbol con la cultura ancestral que caracteriza a los nipones.

El caos medieval

En el Medioevo europeo, el balón se volvió caos colectivo. Ciudades enteras jugaban partidos sin reglas, sin límites, sin respiro. Un fútbol primitivo y salvaje que avanzaba entre calles, tabernas y plazas. Era tan riesgoso que Enrique IV lo prohibió en 1410.

El nacimiento del fútbol moderno

En el siglo XIX, la Reina Victoria rescató al fútbol de la clandestinidad. Se escribieron reglas, se definieron posiciones, se trazaron campos. Allí nació el fútbol moderno: esa mezcla de táctica, emoción y pertenencia que recorrería el planeta.

Cuando una pelota rueda, algo profundo despierta en nosotros.

Es en ese momento cuando el juego

—el más humano de todos— vuelve a comenzar.

Un idioma global

Hoy, el fútbol es idioma global, rito dominical, memoria colectiva. Desde el neolítico hasta nuestros días, una verdad permanece: cuando una pelota rueda, algo profundo despierta en nosotros.

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